El último día del Gamefest siempre es una experiencia única. Los stands no están vacíos pero las colas no son lo que eran el sábado y el viernes. No es que yo sea una gran aficionada a los videojuegos, que no lo soy, pero aprecio los grafismos y las técnicas de desarrollo gracias a mi gran amigo Mario. Así pues, sobreponiéndome a un mal humor crónico que me atacó anoche después de una desafortunada conversación telefónica, me he ido al IFEMA y he pasado como prensa, que es lo que soy, claramente.
Ha habido momentos para el olvido y grandes momentazos para el recuerdo, así que me quedo con los buenos, y comparto con vosotros algunas de las fotos; el resto, en Facebook.


